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I Jornada sobre Lengua e Informática

Coloquio 

(transcripción)

  • Nota: El coloquio fue recogido en una grabadora de mano, por lo que algunos pasajes se han perdido o han sido imposibles de reproducir. De estos, algunos han sido rehechos amablemente por sus autores, pero en otros casos ha sido imposible reconstruirlos. Normalmente, estos pasaje aparecen marcados con [...]; en el caso de dudas en la transcripción estas se muestran mediante el signo (?).


  • El espanglis

    Luis Fernández (LF): A mí del espanglis lo que más me preocupa no es el espanglis como tal, si es bueno o malo y lo que se puede hacer al respecto... No me preocupa tanto si tal palabra es la buena para traducir esto, evitar el anglicismo, el neologismo, porque al final eso quien lo dicta —lo sabe prácticamente todo el mundo— es el uso y el habla. Al final  se impone por mucho que digamos que no va a salir así. Pero la clave sería para mí, aprovechando los soportes de redes, de Internet y demás, la posibilidad de que ya que muchas veces estas malas traducciones, de estas adopciones, son provocadas por desidia o porque simplemente no se tiene información, entonces, la clave estaría en ofrecer, de una manera preventiva, opciones para que la gente elija al final la que le dé la gana, pero dar opciones, posibilidades, mediante un sitio web o parecido, donde la gente que tenga dudas pueda mandar allí su consulta sobre el nuevo término, porque también es cierto que los anglófonos inventan términos —muchas veces dando patadas a sus propios diccionarios y reglas gramaticales— como les da la gana. En muchos casos son términos comerciales que lo único que buscan es evitar problemas legales con otro término que ya está «patentado» por otra corporación. Por ello, creo que la única solución sería ir por ahí, por la vía de la consulta previa.

    Julián Marcelo (JM): Muy brevemente, yo creo que no es un problema. Las importanciones únicamente de léxico no lo han sido nunca en la historia y no tienen por qué serlo ahora. Lo que destroza las lenguas, en mi modesta opinión, son los cambios en la sintaxis. Probablemente hará menos daño importar cualquier tontería, emilio, o e-mail si se quiere, adaptándolo mejor o peor como 'güisqui' o 'fútbol' o tantas palabras que se han importado en todas las lenguas, que por ejemplo anteponer trozos de frase que eso sí afecta a la estructura. Eso sí que puede dañar, lo otro ha pasado siempre y seguirá pasando.

    María José Rueda (MJR): Yo no estoy completamente de acuerdo con Julián en cuanto al tema este de la importación de términos, bueno de sintaxis y términos. Yo encuentro tan malo utilizar términos de otra lengua cuando ya existen en español, como utilizar un modo sintáctico que no existe en español, es decir yo creo que tanto el léxico, la semántica, como la sintaxis tienen importancia y no se puede decir que lo uno tenga más importancia que lo otros. Lo que pasa en este ámbito de la informática es que es muy  abundante encontrarse términos ingleses,  porque no siempre se encuentran traducciones.

    Antonio Vaquero (AV): La sintaxis es algo que está ahí  y nosotros no vamos a investigarlo. Es de suponer que el traductor o el redactor sepan español, si no lo saben mejor que no escriban. ¿Qué tanto por ciento de españoles sabe español? Bueno, digamos que un uno por ciento. Pero no es solo este uno por ciento el que redacta, el que redacta e imprime, el que redacta, imprime e insituye... Todos estamos acostumbrados a leer folletos ininteligibles... La labor que yo veo, y que estamos tratando de hacer, es ante la avalancha de cosas que se van a producir, porque a lo hecho, pecho, evidentemente, y uno dice una cosa, bueno ¡allá él!, el otro dice otra,  el uso ha impuesto no sé qué..., mientras nos comuniquemos y nos entendamos todo va bien; pero a ser posible, de cara al futuro, lo que va a haber que hacer es en el terreno de la informática ponernos de acuerdo. Hubo un tiempo en que los relojeros, por ejemplo, se pusieron de acuerdo en llamar a lo que aquí se llamaban saetas, agujas, la corona... ¿para qué?, pues para no confundirse entre ellos.
    La informática ha pasado a la calle pero ¿quién tiene que inventar palabras?: ¿los informáticos? o ¿todo el mundo que habla, todo el mundo que escribe, todo el mundo que usa ahora la informática? Yo creo que los lingüistas y los informáticos, ¿no? Yo vería muy mal que de cara al futuro para cada concepto, para cada  objeto, para cada dispositivo, hubiese veinte palabras para el español de España, tres en Filipinas, una en Israel y sesenta y cinco en el resto de los países de Hispanoamérica... Yo lo vería fatal, lo vería como una descohesión absolutamente impensable. ¡Hombre!, estamos preparando el futuro, entonces estamos tratando técnicamente entre lingüistas e informáticos que las palabras que aparezcan, que además de tener una acuñación en español, sean semánticamente correctas y sean única a ser posible, y no que sean catorce... Pero volviendo a la gramática y la sintaxis. La sintaxis es lo que es y el que la sabe, la sabe, y el que no, pues no la sabe.

    Juan Manuel de la Fuente (JMF): Quería decir que en este país tan acogedor nos hemos pasando siglos, siglos y siglos recibiendo gente, que traían palabras nuevas y conceptos nuevos. Concepto nuevo, palabra nueva y si no lo coge, usted verá. Entonces, el problema para mí es cuándo una palabra deja de ser natural de, el origen que sea, de su país de origen para pasar al español. ¿Desde cuándo 'zagal' dejó de ser árabe para ser español?, ¿desde cuándo 'pantufla' dejó de ser alemán? Ahora ya son palabras nuestras, tan sentidas, tan queridas, tan metidas en casa, que no se nos ocurre decir duschonol, o sea alemanol, español alemanizado o árabe castellanizado, no, son palabras tan españolas... Solo del árabe, mira que tenemos 'almohadas', 'albañiles' y 'albaceas', y de otros muchos idiomas, que yo no voy a entrar aquí en hacer un tratado de ellas. Pero así como es sabido ahora, y somos muy sensibles, a que es el inglés el que nos está metiendo con gran pujanza palabras que designan conceptos nuevos y que digamos, reconozcámoslo, no hemos sido capaces de erradicar por muchas vueltas que le hemos dado, no hemos erradicado 'software' de la lengua española, nos negamos a aceptar otra que estaba más cerca del genio de la lengua que era 'logicial' porque venía del francés —quizás los franceses no nos han caído nunca muy bien— y sin embargo, con los americanos tenemos una relación de dependencia del Imperio, que así nos va, pero bueno, pero no hemos sido capaces de generar una palabra para software.
    A veces esas palabras que se importan  tienen ya una equivalencia válida en español y sí deberíamos usarla, otras veces es que son tan nuevas, que generan una historia, se naturalizan mediante unos cambios fonéticos  y ortográficos y aquí paz y después gloria, y no pasa nada, el idioma se enriquece, sirve para entenderse.
    Ahora bien en lo que sí coincido con Julián Marcelo es en lo de la estructura sintáctica, eso sí que rompe lo que Álex Grijelmo llama en La defensa apasionada del español los cromosomas del idioma. Traducir una pasiva de un manual o de un libro escrito en inglés, traducirlo por una pasiva en español, eso rompe todos los esquemas de la lengua española, nadie habla aquí así, nadie escribe así aquí, salvo casos muy contados.

    Jesús González de Barahona (JGB): Yo creo que a veces perdemos mucho tiempo discutiendo si una palabra o una expresión es buena o no es buena en castellano, definimos cosas como «esto es el castellano», y oímos cosas, como hace poco que «el español no lo hablamos ni los españoles», al parecer. Yo creo que esas cosas no tienen mucho sentido, yo creo que el idioma sirve básicamente entendernos. Si el noventa y nueve por ciento de los españoles empezamos a decir que tal cosa se llama así, pues así es como se llama en español, no digamos: «No, es que eso no es español». Y eso también es aplicable a la terminología técnica. Hace poco estaba un amigo de México y todo el tiempo estaba preguntando: «¿Cómo se dice esto?, ¿cómo se dice lo otro?». En un momento dijo: «¿Cómo le dicen aquí al 'mouse'?».
    «'Ratón'?». «Andá, ¡qué curioso!, ¡qué gracia!». [AU: ¡ja, ja, ja!] En México la palabra 'mouse' está tan extendida que ni se plantean la alternativa europea. Y lo mismo que para nosotros la palabra 'ratón' tiene dos significados totalmente diferentes: uno es un bicho que va por ahí corriendo y el otro es el dispositivo de un ordenador, ellos tienen dos palabras para dos conceptos diferentes y la una es 'mouse' y eso desde mi punto de vista no es ni bueno ni malo, simplemente es esa la palabra. Si resulta que en el ámbito del español la mayoría dijera 'mouse',  pues digamos 'mouse' todos que no pasa nada; tampoco es un problema que haya dos o tres palabras, siempre hemos manejado sinónimos en el lenguaje y todo el mundo entiende qué es ordenador y qué es computadora y todo el mundo entiende qué es computador también. Es una tontería intentar decir: «Vamos a buscar una sola para esas tres», ¿por qué? Otra cosa diferente es el pequeño periodo que hay cuando aparece una palabra nueva, entonces se proponen términos, a ver cómo puedo traducirla, cómo puedo no traducirla, pero es algo que ocurre durante muy poco tiempo y que muy raramente tiene influencia en cómo esa palabra se va a incorporar después. Discutimos sobre 'emilio' —quizás 'emilio' fuera del contexto español la gente se te ríe, por ejemplo en Sudamérica—; 'emilio' es una palabra muy ingeniosa, muy metida en nuestro lenguaje, pero lo más probable es que no tenga éxito, a pesar de que mucha gente cuando empezó a hablarse de correo electrónico hablaba de 'emilios', pero en ciertos ámbitos que  no han sido los ámbitos más universales. Todavía la palabra está compitiendo con otras, ahora mismo no sabemos cuál va a ser la palabra definitiva, pero dentro de diez, de veinte años se tendrá una palabra o dos que se reconocerán perfectamente y nosotros no volveremos a discutir si se dice 'egrama', 'correo electrónico', 'emilio'...

    Rafael Fernández Calvo (RFC): Cuando yo estudiaba filosofía en preu, un profesor, dentro de la filosofía analítica, nos enseñó la diferencia entre cantidad y calidad y nos decía: «Un coche en una calle, es un coche; mil coches en ese mismo tramo de calle, es un atasco. Es decir:  la acumulación cuantitativa produce cambios cualitativos». Y aquí hay una cosa esencial: la incorporación al idioma de las palabras árabes, alemanas a través del francés,  se produjo durante siglos, porque los mecanismos de comunicación y transmisión de conocimiento eran lentos; ¿ahora qué ocurre?, que aquello que se iba aceptando naturalmente: 'pantuflas', 'yelmo', muchas palabras cuyo origen estaba en todas las lenguas, ahora nos vienen como una avalancha diaria, y aquí está el problema: que no se puede dar un asentamiento, una decantación  de los términos, porque no hay tiempo. O se aceptan o no se aceptan, o se impone rápidamente una traducción o varias traducciones aceptables para el hispanohablante normal, o se utilizará el término original. No lo veo como un drama, pero sí hay que hacer una constatación de ello: en este momento la avalancha terminológica es constante y en mayor cantidad, por lo tanto, tendremos que acostumbrarnos a vivir con ella y ver cómo convivir con ella.

    JMF: La avalancha no es terminológica sino conceptual y los conceptos necesitan un nombre. Tendremos que hablar de ellos o si no, no existirán.

    Juan Zabala (JZ): El mismo problema que tenemos creo que lo tienen los ingleses, porque están llegando palabras nuevas que ni son inglesas ni son nada. El que inventa algo, le pone un nombre como ha pasado siempre: apareció el cromo, y apareció el átomo... aparece algo y alguno le pone un nombre, y eso es tan nuevo para el inglés como para nosotros.
    Por otro lado, estamos cambiando, por ejemplo en química estábamos acostumbrados a decir 'sulfuro amónico' y ahora, me parece, que se dice al revés, y esto, después de tener el término en castellano bien acuñado resulta que hay un cambio en el área de la química por el que nos dicen que no, que el ácido sulfúrico es sulfuro ácido.

    AV: Yo diría, lo primero, que lo que es bueno es lo que está ocurriendo ahora: en esta reunión, en el Spanglish, ..., que cada uno opine, pero antes no ocurría eso. Justamente, esa es la diferencia, que ahora estamos reflexionando entre todos y eso está propiciado por Internet, entre Latinoamérica y España, entre lingüistas e informáticos, en muy poco tiempo. Efectivamente, esa es la ventaja y de esa ventaja tenemos que hacer uso: ese es mi primer análisis.
    Luego damos por sentados términos porque nos caen simpáticos y decimos eso de ingenioso, pero no tienen ningún ingenio: 'emilio' es algo que carece de gracia y de ingenio —y yo soy andaluz—; 'emilio'  no tienen ninguna gracia —y yo no me llamo Emilio—, de ingenio, cero. Simplemente, se puso en un libro de estilo y los de la Real Academia, los que estaban en la comisión de entonces pues les pareció muy bien, porque para algo están ahí sentados, pero no tiene ninguna concomitancia y ninguna gracia. Que se ha usado y se usa entre nosotros, pues muy bien: «te mando un emilio», de acuerdo, pero decir eso, en una traducción... Porque estamos hablando por un lado de entendernos entre nosotros, y parece ser que nos entendemos muy bien,  pero estamos hablando también de traducción y lo que no se puede dejar es que se traduzca un mismo téma según sea México, según sea Argentina, según sea España, según seas tú o sea yo, pues que no se entiende, sencillamente. Hay ciertos términos profesionales que requieren cierta reflexión y cierto acuerdo.
    Muchos de los términos que tenemos ahora han sido irreflexivamente traducidos durante mucho tiempo, por ejemplo 'linkar', pero ¿por qué se tiene que decir 'linkar'? Pero por qué, si en español tenemos la palabra 'enlazar'. «Es que no somos lingüistas los informáticos», pero ¡hombre!, tenemos que tener un poco de cultura lingüística, de conocimiento del castellano. Entonces, cuando uno tiene ese conocimiento, bien propio, bien a través de los lingüistas, sí encuentra en español muchas veces palabras muy adecuadas cuya acepción concuerda perfectamente con el concepto que se quiere definir, que ha salido nuevo en informática pero no es nuevo en la vida. Será nuevo en informática, pero casi siempre hay un concepto en la vida, anterior, que puede ser análogo y del que se puede tomar el término. Y eso se ha omitido muchísimo por un prurito de decir: «es que yo sé inglés... Link, linkar...». Pero, criatura, lo de epatar hace veinte años, pero ahora ya no, ahora la mayoría de los chicos de veinte años saben inglés y han ido a Inglaterra, ese tipo de cosas de antes: «yo soy informático y además sé inglés», eso era ya el uno por cien mil de los españoles, pues eso se hacía notar diciendo términos en inglés; pero eso ya no cuela, entonces tomémonos un poco el trabajo de reflexionar sobre los términos. Y digo que la sintaxis o se sabe o no se sabe porque lo que no vamos a hacer ahora es a enmendar la sintaxis los informáticos: redactar, traducir, aquellos que de verdad saben castellano y los que no, que se guarden la pluma, por favor.

    JM: Esoy al ciento uno por cien de acuerdo con lo que se ha dicho con anterioridad, pero solo quería aclarar a María José que yo estaba hablando de neologismos, si hay un término castellano que funcione bien ¿por qué no? Es la avalancha de cosas nuevas.

    MJR: El problema es que muchas veces no se intenta buscar ese término castellano. [JM: De acuerdo] Por ejemplo 'linkar', si tenemos una terminación verbal en 'ar' por qué no intentamos buscar también las raíces, lo intentamos con nuestro idioma antes de llegar a eso... Yo recomendaría dejarlo en inglés y ponerlo en cursiva para señalar que ese término no es castellano... Que se busque, que es que no se busca, la mayor parte de las veces.

    JM: Quería poner dos ejemplos. Por ejemplo yo soy fanático de 'requerimiento' y no de 'requisito' porque en inglés existe 'requisite' no solo 'requirement', luego, probablemente hay un matiz. Por otro lado, en cuanto a buscar me parecen muy importantes cosas, como por ejemplo, el caso que ha salido de 'ratón'. ¿Por qué a un señor se le ocurrió llamarlo ratón en inglés?, o sea ¿por qué se llama mouse? y ¿por qué se habla de «calcetines» en esto de informática?... Porque alguien se imaginó una cosa, a mí a lo mejor se me habría ocurrido llamarla botonera, si es eso lo que se quiere decir o cajita. Es, por lo tanto, una mala traducción el intentar recoger lo que a un señor se le ocurrió y se imaginó. Y hablando de software, no digamos... Pero a mí todo eso no me parece problemático...
    Sin embargo, una cosa que me pone los pelos de punta, con todos los perdones, porque sé que es una cosa políticamente muy correcta, es  la @ en medio de las palabras. Yo creo que eso destruye este idioma, o sea el meter la @ para resolver el problema de género, destruye. Y el que quiera compactar, pues que no compacte.

    ASISTENTE 2: Se está hablando de que surgen conceptos nuevos y palabras nuevas; a conceptos nuevos, palabras nuevas. Pero esto no es siempre así, por ejemplo  el mouse es concepto nuevo, pero no es palabra nueva. La cuestión está en que existen calcos y préstamos. Préstamo es coger la palabra 'mouse', calco es coger 'ratón'. Entonces, hay que tener en cuenta que si existe en español un equivalente creo yo que hay que tomar el equivalente, que es el caso del calco. Si con toda palabra inglesa, como el 'link',  el 'mouse', etcétera,  la cogemos y tomamos como préstamo, al final vamos a tener un español que va a ser español más inglés.  Yo querría dejar la idea esa del calco, no solo préstamo sino calco, porque no todos los conceptos nuevos son palabras nuevas, sino  que en general se están usando palabras ya existentes: 'soft', etcétera, palabras inglesas existentes, y en español vamos a tener un equivalente, que son los calcos. En español debemos usar calcos, no préstamos. Porque si cogemos solo préstamos, unos mejor y otros peor, al final el idioma empezará a diverger, yo, por lo tanto, la solución que veo son los calcos.

    Natividad Álvarez: Sí, yo lo único que quiero decir, como ya es tarde, es que espero que al año que viene alguien presente una ponencia sobre todas las ventajas del español respecto al inglés, al chino y al japonés en todas las áreas tales como, reconocimiento del habla,  representación del conocimiento... que creo que estamos dejando pasar por alto.

    Moderadora (Carmen Ugarte):  Pues la última palabra la voy a decir yo, que para eso me habéis tenido muy calladita. Y lo voy a hacer en descargo que todos los que hemos dicho 'linkear' y que hemos contribuido a corromper el idioma. Quiero decir que en principio es muy fácil decir aquí: «Oiga, piense usted en la raíz que es link». En principio los informáticos —y como un resumen de lo que se ha hablado aquí— los informáticos no teníamos que saber lenguas, teníamos que saber un poquito de inglés para defendernos, para leer un manual, y eso sí, teníamos que saber del sistema... Y cuando a las tres de la mañana estás peleándote con el sistema, y aquello no te arranca y las únicas ayudas que tienes son el manual, en inglés, y al compañero, pues entonces dices cosas como: «Linkea ese otro disco a ver si conseguimos implementar esto de una ... vez», porque lo que tienes ganas es de irte a tu casa y la lengua en esos momentos te importa poco si consigues que el sistema arranque. Porque la lengua no la hacen solo los traductores, la hacemos, sobre todo, los que la hablamos y la hemos hablado, en demasiadas ocasiones, a las tres de la mañana y a esas horas se echa mano de todas las incoherencias que pueda haber, pero lo importante a esas horas es que el sistema arranque. Luego, bien es verdad, que a la mañana siguiente tenemos que reflexionar sobre lo hecho la noche anterior, incluido el lenguaje ¿por qué no?...
    Y por otro lado se dan cosas curiosas. Y ya para terminar quiero contar una anécdota sobre un término del que también hemos discutido mucho, sobre el término 'comando'. El otro día me encontré un  contexto..., un texto, en el que la palabra 'comando' estaba muy bien puesta, porque era en un contexto de seguridad y decía que por allí los comandos se metían y podían echarte abajo el sistema, ¡y vaya si te lo echaban!...

    Hasta el año que viene y muchas gracias a todos por estar aquí.
     
     
     

    I Jornada sobre Lengua e Informática

     
     
    Última actualización: 30 de noviembre de 1999 
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